Puedo despistar
a las vilezas
o revestirme de escudos,
pero sólo estoy pensando en ti.
Aunque me ponga
de sombrero una carcajada
y amarre mis oídos ante el encono,
la felicidad reside si estás junto a mí.
El pequeño patio
de mi historia, es un vergel
de optimismo y sabia paciencia,
que se percude si no estás aquí.
Le doy de trompadas
a los caprichos del tiempo
y vigorizo mi estancia de evangelios,
que pueden borrarse si no llegas a venir.
Escucha las nobles notas
que suenan a vida y porvenir.
Mi mente estampa un puente de tesoros, pues mi mayor riqueza es pensar en ti.
martes, 10 de febrero de 2009
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