
De la nada
la montaña puede erguirse
bajo la sombra del ave resentido;
el sermón tiene afonía, la boca reluce
y hasta el fango limpia la memoria.
De la nada
las emociones son aerolitos,
arriban pedacitos de una nueva dimensión;
danzan las estatuas, se excitan las mejillas,
sonríen las glándulas y la flecha de norte se curvea.
De la nada
El grito tiene luz propia y con eco,
no hay viajes con astillas y el fusil flama fe.
No existen días iguales, por tanto mato al psicoanálisis
de un solo bostezo. Hay átomos y destinos en la piel.
De la nada
la ceguera es telescópica,
el valor tiene su aceite para combatir.
El aire se pinta de hojas fugaces, al hombro del cielo,
con un sol con pecas y ganas inmensas de vivir.
De la nada
soy mejor. No veo hojarascas
o el fracaso no tiene leyenda para poder decir.
Me persigue el entusiasmo con cerrillo encendido.
De la nada apareció un hada para hacerme feliz.
José Luis Zambrano Padauy
la montaña puede erguirse
bajo la sombra del ave resentido;
el sermón tiene afonía, la boca reluce
y hasta el fango limpia la memoria.
De la nada
las emociones son aerolitos,
arriban pedacitos de una nueva dimensión;
danzan las estatuas, se excitan las mejillas,
sonríen las glándulas y la flecha de norte se curvea.
De la nada
El grito tiene luz propia y con eco,
no hay viajes con astillas y el fusil flama fe.
No existen días iguales, por tanto mato al psicoanálisis
de un solo bostezo. Hay átomos y destinos en la piel.
De la nada
la ceguera es telescópica,
el valor tiene su aceite para combatir.
El aire se pinta de hojas fugaces, al hombro del cielo,
con un sol con pecas y ganas inmensas de vivir.
De la nada
soy mejor. No veo hojarascas
o el fracaso no tiene leyenda para poder decir.
Me persigue el entusiasmo con cerrillo encendido.
De la nada apareció un hada para hacerme feliz.
José Luis Zambrano Padauy

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