martes, 10 de febrero de 2009

Hoy

Desde hoy no hay ayer,
sólo un aliento que embelesa mi oído,
tapando con sonrisas lo que fue
y haciéndole al futuro sus caminos.

La memoria es un desparpajo
en la cual la experiencia es inservible,
pues hoy se renuevan los encantos
y el pensamiento se volvió más susceptible.

Ayer me cansaban los enigmas
diseminados en los marchitos encuentros;
pero hoy sólo hay una salida
que tiene tu nombre, tus caricias y tus besos.

El presente resulta ahora apacible,
de una afabilidad de golosinas y de abrazos.
El tiempo y el idioma son reversibles:
tu amor solícito tiene mis sueños conjugados.

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