miércoles, 18 de marzo de 2009

Soy el mismo


Soy el mismo, a pesar de la opulencia del tesoro de mis versos;
igual, como el joven de antaño, que le hurtaba guirnaldas al viento,
que se escondía sumiso, detrás de una muralla de sonrisas,
que escuchaba bocinas de misericordias y tiritaba de miedo.
Las agujas gloriosas continúan con su reprimenda,
cuando atormento mis pecados, con olvidos nuevos.
Sigo siendo el de siempre, el que se devora las campanas
[de la iglesia,
sueña con los amores de la plaza y se espanta con los truenos.
Continúo con mis paseos por los antiguos y añosos parques,
recordando las charlas reveladoras, acompañadas de viejos amigos;
mi cara se ha modificado con nacientes experiencias;
pero sigo igual, idéntico, siempre el mismo.

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